Cuando pensamos en El Bolsón, lo primero que se nos viene a la mente es el color de su mítica Feria Regional, el aroma a waffles de fruta fina y el sabor de una buena pinta de cerveza artesanal al pie de la cordillera. Sin embargo, este rincón de la Patagonia rionegrina esconde secretos que se encuentran apenas te alejás unos kilómetros del centro de la ciudad.
Si sos de los viajeros que buscan conectar con la naturaleza sin las multitudes de los circuitos tradicionales, anotá estos tres tesoros ocultos que transformarán por completo tu paso por el Bolsón.
1. El Bosque Tallado: Arte que brota de las cenizas
Imaginate caminar por la ladera del imponente Cerro Piltriquitrón y encontrarte, de repente, con una galería de arte a cielo abierto a 1.400 metros de altura. Eso es el Bosque Tallado.
Tras un gran incendio forestal en 1982 que devastó un bosque de lengas centenarias, un grupo de artistas locales y nacionales decidió transformar la tragedia en belleza. Utilizando los troncos secos que quedaron en pie, esculpieron decenas de obras monumentales que hoy dialogan con el paisaje y el silencio de la montaña.
Cómo llegar: Se accede en auto (o excursión) subiendo por el camino del Cerro Piltriquitrón hasta la plataforma. Desde allí, te espera una caminata de intensidad media de unos 40-50 minutos. La recompensa vale cada paso.
2. La Cabeza del Indio y el Mirador del Río Azul
Este es uno de esos lugares mágicos que te hacen sentir la inmensidad de la Patagonia en un recorrido corto y accesible para toda la familia.
La Cabeza del Indio es una impresionante formación rocosa natural que, debido a la erosión del viento y el agua sobre el borde del acantilado, imita el perfil de un rostro humano de perfil.
A solo unos metros de allí, el sendero te regala una de las postales más espectaculares de la región: el Mirador del Río Azul. Desde esta altura, vas a ver cómo el río serpentea por el valle como una cinta de color turquesa brillante, rodeado de campos de cultivo y bosques nativos.
Tip de Radio de Viaje: Es el lugar perfecto para ir a última hora de la tarde. El sol cayendo detrás de la cordillera tiñe el río y las rocas de tonos dorados y rojizos que son un sueño para cualquier fotógrafo.
3. Cascada Escondida: Un oasis de frescura y silencio
Si buscás un rincón de paz absoluta donde el único sonido sea el correr del agua, la Cascada Escondida es tu lugar. Situada dentro del área protegida del Río Azul-Lago Escondido, este salto de agua de unos 30 metros de altura cae dentro de una olla natural rodeada de una vegetación tan tupida que te va a hacer sentir dentro de una selva fría patagónica.
El circuito está perfectamente señalizado y ofrece pasarelas, miradores y senderos que te permiten ver la cascada desde arriba y también descender hasta su base. Es un paseo ideal para los días calurosos de verano, ya que el bosque de coihues y cipreses mantiene el ambiente fresco y reparador.
¿Listo para armar las valijas?
El Bolsón es mucho más que su postal más conocida. Es aventura, es mística y, sobre todo, es un destino que se reinventa cada vez que decidís salirte del camino marcado.
¿Y vos? ¿Cuál de estos tres lugares vas a visitar en tu próximo viaje?
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